viernes, 3 de junio de 2016

Altamira - Cierre Congreso de UJS 2016

"Nosotros tenemos que hacerle comprender a las masas que se han venido abajo experiencias que pretendían [hacernos creer] que las masas podian resolver sus problemas dentro del  capitalismo y en alianza con el capital financiero.
Y que la superación de eso es un gobierno de trabajadores.
Y que el ascenso social no es una escalera incierta bajo el capitalismo, plagada de deudas y de regímenes fiscales que se vienen abajo al primer soplo de una crisis, sino la asunción del control, de la dirección de la economía y de la sociedad por parte de los trabajadores a través de un gobierno propio de los trabajadores."
"Es una oportunidad extraordinaria, nuestros pronósticos se han cumplido y de qué manera.
¿Cual es la conclusión más importante?
Que siempre nos tenemos que preguntar quién es el sujeto histórico que dice que va a mejorar la situación de las masas. ¿es el proletariado? ¿es la clase obrera? ¿es la pequeña burguesía? ¿son los militares? El que determina el carácter de clase de una política es la clase que tiene el poder."

"La expresión política del hundimiento completo de la economía bajo el kirchnerismo es [el hecho de] que Cristina Kirchner tuvo que ceder la primacía política de las candidaturas a Scioli, Aníbal Fernández, Urtubey, etc. que eran los que los que dentro del FpV querían hacer lo que viene a hacer Macri."

"Cuando nos dicen que vivimos en la luna por querer un gobiernode trabajadores, eso no existe en el mundo y todo lo demás lo que tenemos que contestar es que se han hundido todos ustedes, el mundo está en una crisis como nunca conoció en la historia  como consecuencia del mantenimiento del capitalismo, de los gobiernos burgueses y de los gobiernos pequeñoburgueses centroizquierdistas. El retroceso mundial gigantezco que hay es la consecuencia de la dominación de la burguesía, no de los fracasos de los intentos de la clase obrera por modificar esta situación."

viernes, 15 de abril de 2016

Ilusiones o luchas


Como siempre, voy a insistir que cuanto más profunda sea la necesidad de un líder mayor es el grado de sometimiento y de atraso del grupo (así sea un equipo, una institución, un movimiento o todo un país) que lo erige. En el líder se depositan no sólo esperanzas e ilusiones, ambas de por sí ocultando nuestra decisión de negar los aspectos que nos contrarían de la realidad. Precisamente es una forma de entrega, de cesión de responsabilidades: pretendo que esa persona decida por mí en aquello que no quiero hacerme cargo.
En todos los ejemplos vemos este común denominador, hay un pueblo sometido que busca redimirse: los alemanes de la humillación de la 1ª guerra mundial, los hindúes del colonialismo inglés, los afroamericanos y sudafricanos del racismo. En nuestro caso, se trate de Evita, Perón, Néstor, Cristina, Irigoyen o cualquier otro, más que liderazgo hay una clara idolatría que no entiende de razones, es puramente emocional. Cualquier razón enarbolada en realidad intenta en vano racionalizar lo irracional.
A diferencia de Gandhi o incluso de Mandela, quienes por ejemplo buscaban unir a su pueblo, los ídolos argentinos tienen pies de barro. A pesar de las pruebas que emparentan a Cristina con Macri a partir de los panamapapers, a pesar de la entrega realizada por su gestión mediante el pago de la deuda, la reapertura de negociación con los fondos buitres, el escándalo de Repsol, a pesar de los Lázaro Baez, de los Grobocopatel, de los Cristóbal López, de la entrega a Chevron, a las mineras y a Monsanto, a pesar de encarnar por enésima vez un intento bonapartista de contener a la clase trabajadora (jamás voy a olvidarme de 2001/2002 como sí lo pretende hacer precisamente quienes la idolatran) hay muchas, muchas personas todavía con una sed profunda de ilusiones, de soluciones mágicas y redentoras, al mejor estilo judeo-cristiano (que en definitiva es todavía parte de la esencia de la gran masa argentina)
Ahora bien, quien crea que nada ha cambiado en esa relación desde el surgimiento del peronismo está ignorando las diferencias con la actualidad. Basta recordar que aquellas masas que fueron un 17 de octubre a pedir la liberación de Perón venían de padecer las consecuencias de la llamada década infame, que fue más de una década y cuyo ataque a las masas trabajadoras había comenzado incluso antes del primer golpe de Estado, en pleno gobierno irigoyenista: cualquiera puede hoy leer la excelente crónica de Osvaldo Bayer o incluso ver la película sobre la masacre patagónica de obreros. Perón representa un viraje en cuanto a la política desplegada por el Estado para con la clase trabajadora: de la persecución y guerra sin cuartel típica de gobiernos conservadores a la intermediación del bonapartismo en la lucha entre la clase obrera y la capitalista. No fue el primero en proponerlo, ya se le había adelantado sin éxito Irigoyen, quien terminó por ello encarcelado. En ese entonces lo incipiente de la burguesía industrial local había impedido el desarrollo de un modelo capitalista de corte nacionalista; por el contrario, Perón encontrará terreno fértil en los '40 debido precisamente al mayor grado de desarrollo industrial y a la incapacidad de la clase obrera de organizarse. Luego de realizar concesiones y de otorgar algunas reivindicaciones que la lucha obrera reclamó desde su nacimiento (¡más de 60 años de lucha!) cuando debió jugársela huyó a la primera oportunidad. Sin embargo, esa gran masa que lo idolatró siempre no cesó en la lucha por su vuelta, más allá del propio interés de Perón por volver. Finalmente, el ídolo volvió precisamente en el fulgor de la lucha obrera, específicamente para frenarla. El símbolo lo constituye el famoso acto donde echa a la juventud peronista que fuera principal protagonista de su vuelta. ¿Acaso sirvió para abrirle los ojos a sus incautos seguidores? Por supuesto que no, pues nadie puede contra la ceguera emocional de la idolatría. Sería como pretender que un hincha de fútbol cambiara el club de sus amores.
El caso del kirchnerismo es bien diferente: supieron encarnar las reivindicaciones más dolorosas de nuestro pueblo para a partir de allí edificar un nuevo mito, un nuevo relato como ellos mismos lo llaman acertadamente. La temprana muerte de Néstor Kirchner (en términos de sus posibilidades políticas) facilitó la tarea y solo bastó el entronizamiento de Cristina, quien también supo explotar su condición femenina para captar el creciente reclamo igualitario en la cuestión de género, ayudada por los anacrónicos ataques machistas de medios masivos. Pero más allá de lo específico, la característica distintiva de los K es la polarización frente a la unificación de Perón: mientras este último estiraba al extremo la demagogia para quedar bien con dios y con el diablo, los Kirchner apostaban a su endiosamiento y a la demonización de su oposición. El símbolo de esto lo constituye la relación con Bergoglio/Francisco 1º, el cual pasó de ser un férreo opositor a su principal aliado debido a la necesidad de ambos (kirchnerismo y Vaticano) de mejorar su relación con las masas.
La dilución de la clase trabajadora en las masas, entonces, es la constante de todas estas experiencias bonapartistas, en las cuales renunciamos a tener voz propia para tutelarnos bajo un vocero que en realidad no nos representa: en vez de ser el portavoz de las reivindicaciones de clase, lo cual lo erigiría en un auténtico representante, en realidad oficia de caudillo o pastor indicando lo que debemos pensar, lo que debemos hacer.
Por otro lado, existe un grupo marginal que es el heredero directo del nacimiento mismo del movimiento obrero por parte de la introducción del ideario socialista y anarquista, hoy mayoritariamente más cercano al trotskismo. Este es un grupo heterogéneo, dinámico y fluctuante, el cual aún pugna por emerger a la superficie desde su marginación por parte del peronismo. Por supuesto, como a todo grupo marginal, le toca lo más difícil, remar contra la corriente que aún hoy oscila entre el progresismo y el neoliberalismo. Por supuesto, debido a la clase que representa, su rival directo "de barrio" es el progresismo, quien no deja oportunidad de correrlo "por izquierda". Hoy, sin embargo, la situación lo deja mal parado debido a la caída de la máscara progresista por parte del kirchnerismo, quien hoy simplemente se alínea tras la figura de Cristina y el relato kirchnerista. También por el seguidismo de otras corrientes progresistas, como el caso de Proyecto Sur que terminó con Carrió, De Genaro que terminó apoyando a Scioli o la propia Stolbizer de Progresistas quien votó a favor del pago a los buitres, ratificando su alianza con el macrismo.
Esta situación sin duda debería presentarle una ventaja a la izquierda trotskista, en especial a su principal referente, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Sin embargo, sucede todo lo contrario: el frente está al borde del colapso producto de las diferencias tácticas entre sus principales integrantes. Uno brega por delimitarse claramente del kirchnerismo, el otro busca cautivar a sus desencantados maquillando diferencias.
Este es el problema central que nos atraviesa a lo largo de nuestra historia: luchas intestinas, seguidismo o faccionalismo, entrismo o sectarismo, pero por sobre todas las cosas, falta de una clara delimitación política entre quienes representan a los capitalistas (sean nacionales, extranjeros o multinacionales) y la clase trabajadora. En definitiva, conciencia de clase.
Claro, la conciencia de clase tiene que ver con una gran responsabilidad, porque para un trabajador significa luchar contra el capitalismo, es decir, contra quienes viven de renta usufructuando los beneficios que genera su trabajo. El capitalismo nos ofrece una tentadora ilusión: nuestro propio desarrollo capitalista. En realidad, asistimos a una situación digna de la mitología griega, semejante al mito de Sísifo con su piedra: cada nuevo intento de desarrollo será absorbido por el gran capital, en su tendencia hacia el monopolio. Pero además en su afán por ganancias se llevará puesta cualquier mejora que haya otorgado a los trabajadores. Es en ese punto donde acuden al rescate del capitalismo las instancias de intermediación o bonapartistas, realizando una serie de concesiones que frenen el clamor de las masas trabajadoras, para luego volver a iniciar el ciclo de depredación. Si observamos con atención vamos a notar mayores frecuencias de crisis y mayor duración de las mismas: prácticamente no alcanzamos a salir de una que ya estamos frente a otra, en una suerte de crisis permanente.
En definitiva, nos encontramos en una situación decisiva donde, o bien renunciamos a la lucha de clases y vamos tras la ilusión por un desarrollo capitalista nacional, o bien bajamos los brazos y nos resignamos frente a los golpes asestados por el capitalismo, tratando de resistir sus embates con la ilusión de una mejora futura, o bien nos atenemos a la realidad y dejamos las ilusiones para afrontar el lugar que nos toca como trabajadores y por ende nos situamos desde una perspectiva clasista en la lucha contra el ajuste capitalista y por un movimiento obrero clasista que a futuro pueda disputar el poder.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Contra el colonialismo mental, romper el molde

<<MAS ALLA DE IDEOLOGIAS, CREENCIAS,BRONCAS Y LA HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS Y ARGENTINA, CREO Y ESPERO A LA VEZ, QUE LA VISITA DE OBAMA SEA ALGO MUY POSITIVO PARA EL PAíS.
CREO PORQUE GUSTE O NO SE NOTA UN CAMBIO EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES RESPECTO A POCOS MESES ATRAS, YA SEA POR LA VISITA DE OBAMA COMO LA DE LOS PRESIDENTES DE FRANCIA E ITALIA.
CREO TAMBIEN PORQUE LA CANTIDAD DE EMPRESARIOS QUE LLEGARON DESDE ESTADOS UNIDOS, POSIBILITAN NUEVAS INVERSIONES Y CREACION DE PUESTOS DE TRABAJO GENUINO, ALGO QUE ES URGENTE CONSEGUIR.
SEGURAMENTE QUE NO TODOS LOS PROYECTOS SE VAN A CONCRETAR Y NO TODOS LOS EMPRESARIOS TIENEN EN MENTE LA CREACION DE PUESTOS DE TRABAJO, PERO LOS QUE SI SE CONCRETEN, ASI SEA UN 20% DE TODOS LOS QUE VINIERON, ES DE UN IMPULSO ENORME A LA ECONOMIA LOCAL.
LO QUE ES IMPRESCINDIBLE ( A LA VEZ DUDOSO) ES QUE LOS POLITICOS ARGENTINOS SEPAN Y ENTIENDAN DE UNA VEZ QUE ES PRIMORDIAL CUIDAR DE LAS RIQUEZAS NACIONALES, POSIBILITANDO SI, QUE VENGAN INVERSIONES, PERO QUE LAS GANANCIAS SEAN EQUITATIVAS PARA TODOS QUE SE CUIDE AL AMBIENTE Y LAS REGALIAS SE REPARTAN COMO CORRESPONDE, ES DECIR CON JUSTEZA.
DESDE EL LADO POLITICO, LA VISITA DE UN OBAMA DISTENDIDO, MAS ALLA DE LA PARAFERNALIA DE SEGURIDAD, DEMUESTRA QUE LA IDEA DE ENCERRARSE FRONTERAS ADENTRO NO DA RESULTADOS POSITIVOS Y QUE EL "MODELO" ANTERIOR,TAN PUBLICITADO Y MENTIDO POR LOS QUE SE FUERON NO DA BUENOS RESULTADOS NI EN LA ECONOMIA NI EN LAS RELACIONES EXTERIORES QUE SON COSAS QUE VAN DE LA MANO.
QUIZAS, QUIENES ESTAN IDEOLOGICAMENTE EN CONTRA DE LA VENIDA DE OBAMA A LA ARGENTINA, DEBERIAN DARSE CUENTA QUE EL MUNDO A CAMBIADO MUCHO EN 40 AÑOS, TOMANDO EN CUENTA EL ULTIMO GOLPE DE ESTADO.
QUIZAS SEA CONVENIENTE, YA QUE TANTAS VECES LO MIRAMOS COMO UN EJEMPLO - BUENO O NO, SEGUN DONDE SE ESTE PARADO - EMPEZAR A MIRAR Y ANALIZAR EL PORQUE Y PARA QUE DE LA REUNION ENTRE RAUL CASTRO Y OBAMA, EL LEVANTAMIENTO DEL BLOQUEO A CUBA Y MUCHOS OTROS CAMBIOS QUE SE VAN DANDO.
DE NADA SIRVE QUEDARSE GRITANDO PANFLETOS SETENTISTAS O QUEMAR BANDERAS, YA QUE LA HISTORIA DEL MUNDO PASA POR OTRO LADO. POR OTRA PARTE A NADIE LE VA A INTERESAR SI YO QUEMO UNA BANDERA DE ESTADOS UNIDOS, COSA QUE HOY YA ES ALGO TRAGICOMICO.
NO SE TRATA CON ESTO DE OLVIDAR LA HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS, NI NEGAR LAS INVASIONES Y LAS INTERVENCIONES QUE AQUEL PAIS TUVO EN MUCHISIMOS GOLPES DE ESTADO A LO LARGO Y ANCHO DEL PLANETA.
SE TRATA DE TENER UNA VISION MAS ABIERTA EN NUESTRO PROPIO BENEFICIO, PELEANDO POR LO QUE ES JUSTO Y A LA VEZ SALIENDO DEL CORCET QUE IMPLICA SOLO RELACIONARSE CON CIERTOS PAISES, ALGUNOS CON GOBIERNOS DITACTORIALES COMO VENEZUELA,POR EJEMPLO.
OJALA QUE LOS DESEOS Y LOS NEGOCIOS SE HERMANEN DESARROLLANDOSE CUAL COMEDIA DE FINAL FELIZ.
LLEVAMOS DOCE AÑOS DE POLITICAS EQUIVOCADAS, QUE HICIERON QUE ARGENTINA ESTE EN LA SITUACION QUE HOY ESTA. MUCHAS COSAS NO ME GUSTAN DEL ACTUAL GOBIERNO, PERO TIEMPO AL TIEMPO Y VEREMOS HACIA DONDE VAMOS.
ALGO ES SEGURO: LAS VISITAS DE IMPORTANTES DIRIGENTES DE OTROS PAISES PUEDEN AYUDAR A SALIR DEL ESTANCAMIENTO,LA HIPERINFLACION Y QUE UNA VEZ MAS ARGENTINA SAQUE LA CABEZA AFUERA DEL AGUA, PERO TAMBIEN ESTA EN LOS ARGENTINOS EL QUERER MAS AL PAIS Y TRABAJAR PARA ESO.>>
Leo esto y veo peligrosamente otro intento por meter la basura abajo de la alfombra para ir tras de otra ilusión. ¡infelices aquellos que viven de ella! pues para ellos fue hecha la infelicidad. Cuando el criterio decae, la estupidez asoma y la comodidad gana finalmente la batalla, caemos fácilmente en este tipo de trampas. Pero me cuesta creer que gente con mucha más experiencia vivida que yo caiga todavía en ellas, te hable infantilmente de inversiones ignorando completamente lo más elemental que busca toda inversión capitalista (ganancia a costilla ajena) y termine así justificando el tremendo ajuste que nos están metiendo para que sojeros, timberos de bolsa de valores, fondos buitres y las grandes empresas se la lleven nuevamente en pala.
¡Qué tristeza es ver tanto colonialismo mental!
Cuando hablo de colonialismo no lo contrapongo a la versión patriotera, chauvinista, ese nacionalismo barato que sale rápido cuando nos conviene. Tampoco tiene nada que ver con consignas pasadas de moda, al contrario, nuevamente es triste ver la vigencia de esas consignas, que a su vez son mucho más antiguas, podemos remontarlas hasta el nacimiento de nuestra país, de la mano de Moreno, de Castelli. Podemos ir mucho más allá de nuestro país, por supuesto, y encontrarla en las luchas de la revolución francesa y casi todas las luchas de independencia. ¡Qué bueno sería no tener que repetir estas viejas consignas! Lamentablemente, la actitud conciliadora, o mejor dicho, sumisa, la actitud irresposable de la DES-MEMORIA, del BORRÓN Y CUENTA NUEVA, la COMPULSIVA BÚSQUEDA de una NUEVA ILUSIÓN TRAS LA DES-ILUSIÓN, justamente son las impulsoras del rescate de consignas y temas ya tratados hasta el cansancio a lo largo de nuestra historia. Como dice León Gieco en su tema la memoria, "La memoria estalla hasta vencer / a los pueblos que la aplastan / y que no la dejan ser / libre como el viento."
Esto ya lo ví tantas veces, hasta tu odiada Cristina nos hizo el mismo cuento con las inversiones chinas, antes la Alianza, antes el turco, antes Alfonsín, antes la dictadura y así si querés llegamos hasta Rivadavia (el primero de estos traidores) todos trajeron inversiones que dejaron deudas mientras los inversionistas se la llevaron en pala a la primera de cambio. Si hasta los finlandeses lo hicieron con Skaska, ¿te acordás el caso IBM-Banco Nación? ¿te acordás las inversiones que iba a hacer Repsol? ¿o las que iba a hacer Chevron? De las automotrices hay hasta libros donde te demuestran cómo introdujeron la TERCERIZACIÓN LABORAL, una forma de PRECARIZACIÓN DEL TRABAJO.
No se trata simplemente de gente mala onda, hay datos certeros, hay análisis y estudios serios, aunque no hay que ser licenciado en economía para darse cuenta cómo nos están cagando con el pago a la fraudulenta deuda externa (tomanda precisamente por la Junta Militar) las concesiones a las mineras y a los exportadores de soja, a las empresas proveedoras de energía para darnos un tarifazo y al brutal ajuste sobre los trabajadores (por ejemplo, en Córdoba a los docentes nos acaban de arreglar con un 20-23% en dos veces hasta julio mientras la inflación hoy supera el 30%)
Como siempre, las grandes empresas necesitan agentes locales, tanto para trabajo como para propaganda. Monsanto opera a través de las personas que se venden sin importarles lo que hacen en esa empresa (menos aun lo que la empresa haga) al igual que todas esas grandes empresas. Por eso la palabra clave aquí es DIGNIDAD. Hoy más que nunca necesitamos de ella para desarrollar la SOLIDARIDAD y no caer en la simple caridad lava-culpas. Hoy tenemos que aprender a ser más coherentes con lo que anhelamos y atrevernos a luchar por ello, en vez de vendernos por dos mangos que es pan para hoy y hambre para mañana, tal como viene sucediendo a lo largo de la historia. Tal como va a volver a suceder si no rompemos el molde.

domingo, 28 de junio de 2015

Cambiar el rol del Estado más que cambiar la Educación

Viendo varios videos didácticos sobre aritmética básica llegué hasta este sobre el método de enseñanza. Esto me recordó lo afortunado que fuí en la escuela primaria al recibir la antigua metodología mediante la cual nos comenzaban enseñando mecánicamente lo más elemental para que pudiéramos desenvolvernos cotidianamente y luego a medida que nos desarrollábamos íbamos revisando esos aprendizajes y aprendiendo a razonar.
En ese sentido, la educación debió recibir una revisión más profunda y seria, abordada desde la ciencia con mayor rigurosidad en vez de simplemente copiar paradigmas extranjeros o de tomar generaciones enteras como conejillos de Indias. Como sucede a menudo, muchas prácticas pedagógicas eran acertadas y debieron continuarse, en todo caso como vemos en el ejemplo adaptarse a las nuevas realidades.
No sé si es un mal de los argentinos o esté más extendido, pero padecemos de una especie de fiebre destructiva cuando queremos cambiar algo y directamente rechazamos todo lo que está, como si nada sirviera, como si eso fuera necesario para arrancar de cero. Es como derrumbar la casa porque nos parece que ya no nos sirve, porque se rompió algo, se agrandó la familia. No hay tiempo que perder, así que arrasamos con todo y listo, a empezar de cero. Como si nos sobraran recursos, actuamos como lo peor de la oligarquía mundial, generando enormes desechos continuamente para satisfacer sus caprichos. Algo muy parecido a lo que hace un niño con su castillo de arena o su tortita de tierra.
¿Podemos de una vez actuar como los adultos que somos?
Al menos en temas tan importantes como la educación de nuestros niños y jóvenes, si en verdad lo consideramos prioritario deberíamos actuar con la mayor seriedad y depositar todos los recursos necesarios, especialmente el tiempo.
Los cambios educativos de la Ley Federal de Educación fueron un enorme fracaso de entrada pues se introdujeron de un año para el otro en todos los niveles, un verdadero papelón.
Nunca me voy a olvidar de la impresentable de la inspectora que se llegó al Instituto Adelia María, donde cursaba el sexto año, y al recibir las críticas por los cambios impulsivos, críticas constructivas pues le planteamos que debían comenzar los cambios por los primeros años (preescolar) me contestó: "es que si no lo hacemos así no se hace nunca". Había pasado solamente un año de la implementación de la Ley y ya sabíamos que iba a ser un rotundo fracaso.
En los últimos años hubo un intento de parte del Estado Nacional de tomarse en serio a la Educación, sin embargo sigue siendo esclavizada a los vaivenes de las políticas públicas, especialmente de las disputas de poder político, y por ende no salen de la proclamación. Como cambio importante reconozco la mayor inversión financiera en educación por parte del Estado Nacional (claro que comparado a las políticas de destrucción como las de la citada Ley nos aparecen sobredimensionadas) y otro cambio de Ley consultando a los docentes, pero está claro que esto no se resuelve con leyes sino con políticas orientadas a mejorar TODOS los ámbitos relacionados y esto incluye cambiar un modelo clientelista que utilizan todos, sin excepción, a la hora de llevar adelante políticas públicas. Sobran ejemplos actuales de innumerables programas que (Oh casualidad) se implementan justamente en esta época de elecciones.
En Córdoba, las políticas educativas y las decisiones sobre qué hacer con la educación están en manos de un puñado de políticos asesorados por "notables" a los cuales no me voy a cansar de invitar a dar clases en las mismas escuelas a las que pretenden cambiar. Es decir, se propone el cambio DESDE ARRIBA, y ya la historia nos muestra que esto está condenado al fracaso.
¿Para cuándo la apertura a la participación genuina de los docentes, más allá de instituciones intermedias cada vez menos representativas, como es el caso de los gremios? ¿Para cuándo se va a involucrar a cada familia para que se exprese, más allá de la escuela a la que envíe a sus hijos? ¿Para cuándo el Estado estudiará seriamente la realidad de las escuelas y de lo que nos pasa más allá de la escuela, a través de científicos y de los propios actores involucrados? ¿Para cuándo se centrarán los recursos en la educación pública y se dejará de favorecer la privatización de la educación? Más importante aún ¿hasta cuándo van a seguir con el verso que, como la educación es la esperanza de transformar la sociedad, debemos depositar en la institución educativa tamaña resposabilidad, tamaña tarea?
Hace rato que me dí cuenta que este sistema perverso utiliza a la escuela como punta de lanza de acumulación de poder político del gobierno de turno, sea nacional o provincial. Y que encima le encaja, desde hace décadas, tareas que le son completamente ajenas propias de la ASISTENCIA SOCIAL. Claro, en la Argentina la asistencia social por parte del Estado está reducida a su mínima expresión (es una característica del neoliberalismo que aún hoy se mantiene) ya que en su lugar opera el ASISTENCIALISMO. El asistencialismo es negocio para los políticos de turno, pues les asegura contar con una masa cautiva de familias enteras que DEPENDEN de ellos. Por eso me indigno cuando escucho repetir una y otra vez el verso sobre la educación y de paso le respondo a TEDESCO sobre su propuesta de romper con el círculo de la pobreza: más que cambiar la escuela, hay que empezar cambiando la relación de los pobres con cada Estado, nacional, provincial y municipal. Simplemente repito un concepto de sentido común que cualquier vecino sabe: terminar de darles pescado podrido y enseñarles de una buena vez a pescar.
Entonces, la educación está íntimamente ligada a la sociedad y la educación pública a TODAS las políticas del Estado que, directa o indirectamente, la afectan, como por ejemplo las políticas sociales.
Pasamos de una total desatención en pleno neoliberalismo a la vuelta del clientelismo político y el asistencialismo.
¿Para cuándo el Estado va a DAR EL EJEMPLO para generar la CULTURA DEL TRABAJO? Necesitamos políticas sociales orientadas a esto, salir paulatinamente de los planes sociales para ingresar al mundo del trabajo.
¿Cómo voy a pretender que un alumno haga el esfuerzo de estudiar si lo que vive en su casa es la ley del mínimo esfuerzo?
¿Cómo voy a pretender que un alumno valore el estudio, la capacitación y preparación para desempeñarse en un trabajo si lleva dos generaciones sin conocerlo?
A quienes los mandan a laburar les digo que tomen conciencia que no van a trabajar en Marte o en otro país sino aquí mismo, por lo cual TODA LA SOCIEDAD necesita un cambio. ¿Dónde trabajar si no se encuentra trabajo?
Que el Estado promueva la generación de empleos es necesario, pero que deba mantenerlo lo conduce a la bancarrota. En el fondo, está ocultando una profunda DIVISIÓN SOCIAL entre quienes poseen los recursos y son potenciales generadores de fuentes de trabajo y quienes disponen de su fuerza de trabajo. Volvemos a otro problema conocido, el del favoritismo comprado por los capitalistas amigos o los grupos capitalistas más poderosos, quienes disponen de innumerables recursos para evitar las cargas impositivas del Estado y hasta se benefician con sus concesiones y el resto de empresas o emprendimientos. Es decir, quien posee no quiere ceder un centavo y trata siempre de salir con ventaja. Ese pensamiento, típico del neoliberalismo, que tiene que ver con el exitismo que nos venden los medios y el consumismo que promueve incluso el propio Estado, en el fondo amenaza con acabar con lo que queda de clase media. Por eso el Estado debe favorecer la concientización sobre la importancia de la autonomía, de desarrollar el autoconsumo y de otras formas de relación con el medio. En este sentido, el impulso del Estado Nacional y del Estado Provincial al agronegocio no sólo es destructivo a nivel ambiental o de salud sino económico y social. El modelo actual emplea poquísimos trabajadores haciendo uso de tecnologías de avanzada y beneficia a un puñado cada vez menor de personas. No se trata de un retroceso, al contrario es un avance necesario en cuanto a nuestra vinculación con el medio. Hay una toma de conciencia por parte de cada vez más personas sobre la necesidad de mejorar esa relación desde acciones concretas, y en esto otra vez aparece la educación. Tal como podemos experimentarlos en nosotros mismos, somos seres que estamos en un proceso continuo de educación, de re-educación si nos damos la oportunidad.
Hoy en día nuestro sistema de vida entero aparece cuestionado, incluso en la forma que concebimos cuestiones elementales como la salud o la alimentación y que tienen que ver con una comprensión mayor sobre quiénes somos. Estamos ante una oportunidad inmejorable de cambiar, de volver a amigarnos con nuestro medio ambiente; más aún, de volver a ser parte de él, de su equilibrio, salir del rol destructivo que asumimos como civilización en el pasado siglo. E incluso ir más allá, superando épocas que creíamos doradas pero en las que se empiezan a evidenciar el germen de los males actuales.
Por todo esto y ante el poder que aún hoy concentra el Estado es que se hace necesario un cambio en su rol, meramente conservador del statu quo que hoy nos conduce al abismo, y asumir su verdadero rol de agente vehiculizador de las transformaciones sociales. Dió muestras de su capacidad en cuestiones elementales como en el reconocimiento de derechos a sectores marginados, pero si realmente se propone llevar adelante un cambio esto no alcanza. debe transformarse él mismo en el agente de cambio. Mientras continuen los mismos tipos de políticos, ávidos de poder propio, agentes de intereses particulares de los grandes capitales (sean nacionales o extranjeros) es evidente que no habrá intención real alguna de virar un centímetro el rumbo, más allá del arrastre que las propias necesidades que irán surgiendo demanden, en esta eterna agonía en que nos sume este estado de emergencia, este emparchado continuo para que todo siga en escencia como está. En este sentido, las redes sociales han contribuido de diferentes maneras como agentes difusores, aún en medio de la caótica circulación de información que nos brindan. Internet misma, insisto, es un excelente fuente de inspiración para los cambios más impensados, sólo requiere saber utilizarla adecuadamente. Y por supuesto, requiere de nuestra propia voluntad individual para abrirnos frente a la posibilidad de mejorar y en ese sentido es también una decisión personal.

martes, 28 de enero de 2014

Conceptos clasistas aún vigentes: 30 años de "la vuelta a la democracia"

"De cualquier modo, la proclamada unidad del peronismo no pasa de una maniobra, aunque la izquierda peronista crea a pie juntillas en esa unidad. Es que si fueran consecuentes se disolverían en cuanto fracción; el mantenimiento de una izquierda dentro de un movimiento nacionalista burgués es siempre una señal de que existe en los trabajadores una tendencia a desbordar a ese nacionalismo. Pero la función de esa izquierda, en circunstancias como ésta, es impedir que los trabajadores se emancipen políticamente."

"La crítica a la democracia burguesa tiene que mostrar que: 1) por su contenido social, es la forma política de la supremacía y la dominación de la burguesía sobre el proletariado y la pequeño burguesía; 2) por su forma institucional, es la desnaturalización de la soberanía popular, pues el sufragio universal tiene un carácter limitado y hasta simbólico, ya que está subordinado a un régimen político que sólo le permite expresarse muy de tiempo en tiempo, siendo el gobierno real la burocracia estatal y militar; 3) por la debilidad de la burguesía nacional,  vehiculiza la presión decisiva del imperialismo.
Sólo en un régimen proletario se hará efectiva la soberanía popular, que será el instrumento político de la emancipación nacional y social."

"La oligarquía agraria  es el conjunto de los grandes terratenientes, con independencia de su grado de desarrollo capitalista. Es una clase parasitaria en la medida que obtiene una renta por el sólo hecho de ser propietaria del suelo -renta que en la Argentina se confunde con el propio beneficio industrial, transformándolo en superbeneficio. Por eso es, en una gran medida, una clase que, en conjunto, bloquea el desarrollo de las fuerzas capitalistas productivas del país, aunque sea, al mismo tiempo, una clase capitalista. Es por la importancia de este superbeneficio que toda la oligarquía está en contra del impuesto a la tierra"

"El peronismo es un movimiento nacionalista de contenido burgués que ha logrado mantenerse en la dirección política de las masas durante casi 40 años. Se ha atribuido su surgimiento y desarrollo único al genio único de un líder. Pero lo que los peronistas opinan de Perón, opinan los egipcios de Nasser, los indonesios de Sukarno, los hindúes de Gandhi. Es decir que los movimientos nacionalistas son un fenómeno común a las naciones atrasadas, en las que se plantea la resolución de las tareas democráticas y la independencia nacional."

"La burguesía nacional es una clase relativamente débil frente al imperialismo, y al proletariado -al cual explota. La necesidad de afirmarse como clase dominante, , ante esta situación, la obliga a operar bruscos virajes políticos y a oscilar entre el coqueteo de las masas para resistir la presión imperialista y la contrarrevolución para aplastar las tendencias independientes de la clase obrera. La experiencia histórica muestra que, cuando el movimiento de las masas intenta superar los tímidos planteamientos de la burguesía nacional, los movimientos nacionalistas burgueses no titubean en abandonar su coqueteo con las masas para convertirse en instrumentos incondicionales del conjunto de los explotadores, en primer lugar el imperialismo."

"El peronismo dice ser la nación. Por esto mismo se lo reclaman todos. El peronismo fue siempre un movimiento caotizado, expresión de la falta de programa y de cobijar clanes rivales, pero con un caudillo que actuaba como árbitro, con capacidad para disciplinarlo. Ahora, carece de ese caudillo en condiciones de una acelerada convulsión política en el país, lo que plantea su disgregación inevitable."

"La crisis del peronismo plantea la independencia de los trabajadores y su transformación en dirección revolucionaria de la nación oprimida. Para eso es necesario un partido obrero de masas."

extractos del libro El Partido Obrero y el Peronismo, setiembre de 1983.

martes, 31 de diciembre de 2013

Una crítica a Naomi Klein en "La doctrina del shock"

A iniciativa de un contacto de las redes sociales, descubrí esta muy bien documentada investigación de Naomi Klein llamada "La doctrina del shock: El auge del capitalismo del derrumbe". Para poder seguir la numeración de la páginas citadas, he seguido esta versión en pdf: 

En este libro, la autora se propone desenmascar el método utilizado por el neoliberalismo (al que ella llama corporativismo) para aplicar los métodos de tortura personal de electro shock a escala social. En ella,  retrata como autor intelectual a Milton Friedman, uno de los acérrimos defensores a ultranza de la libertad absoluta de mercado y miembro de la famosa escuela de Chicago (los chicago boys) que a nivel local integraron nenes de la talla de Ricardo López Murphy, Roque Fernández o Fernando de Santibañes.

La idea es aprovechar el estado de shock causado por una crisis , una catástrofe natural, una guerra, etc. para aplicar una batería de medidas que no le den tiempo a reaccionar a la sociedad como para resistirse. Este método fue empleado por Augusto Pinochet en 1973 en Chile, la junta militar de la dictadura del '76 en Argentina, Margaret Tatcher en 1982 en Inglaterra, la camarilla procapitalista del PC Chino en 1989, George W. Bush el 11/S en EEUU y en las guerras de Afghanistán e Irak. La autora nos muestra en detalle cómo la CIA lo desarrolla primero en los años cincuenta y sesenta como método de tortura mediante el premio nobel Ewen Cameron en una universidad de Canadá. Posteriormente, describe los pasos de Milton Friedman para erigirse en el gurú de una teoría "prístina" del libre mercado y de la creación de la "doctrina del shock", como la denomina la autora.
 
Su gran aporte es documentar extensamente (incluso aportando archivos recientemente desclasificados de las agencias de EEUU) la participación de esta doctrina en las dictaduras genocidas de latinoamérica e incluso la de empresas multinacionales como Ford, General Motors, Mercedes Benz o Fiat para la detención y posterior tortura de sindicalistas y trabajadores que defendían sus derechos. Con ello demuestra que en realidad las dictaduras no fueron más que un macabro plan llevado adelante por los "chicago boys" y las empresas multinacionales con intereses en esos países para instaurar un modelo de libre mercado a su medida, mediante la doctrina del shock de Milton Friedman, dando lugar a lo que hoy conocemos como "neoliberalismo".

Sin embargo, a poco de avanzar en su lectura, encuentro su talón de Aquiles: la autora defiende abiertamente el modelo económico keynesiano, que en EEUU aplicó la política del New Deal, y que lo asocia a las experiencias socialdemócratas de Europa y a lo que ella identifica como "desarrollismo" en el "Cono Sur". 
Existe una tendencia táctica de estos defensores del "capitalismo humanizado" de ubicarse en el centro, como si se tratara de una postura "equilibrada" entre la izquierda y la derecha. La búsqueda del equilibrio es un principio planteado por varias civilizaciones milenarias, por ejemplo el taoísmo chino o el budismo, y como éstas están en boga, es una excelente forma de buscar imponerse en nuestras mentes como la "postura ideal". Toda una estrategia de marketing publicitario básico, utilizando principios basados en la psicología para convencernos. De hecho, la mejor prueba de esto es observar que las partes que destaco son las menos documentadas, ya que aparentemente no son el objetivo principal del libro, pero tampoco están ahí por azar, como oportunamente acabo de señalar.
Por ejemplo, cuando introduce el concepto de ideologías peligrosas, realizando aclaraciones que nos permiten exceptuar de esta lista a toda expresión que pueda coexistir con otras, que no plantee destruir todo para ser instalada (cito su página 27): 
Cualquier intento de responsabilizar a determinadas ideologías por los crímenes cometidos por sus seguidores debe plantearse con absoluta prudencia. Es demasiado fácil afirmar que la gente con la que no estamos de acuerdo no sólo se equivoca, sino que también son tiranos, fascistas y genocidas. Pero también es cierto que algunas ideologías constituyen un peligro para la sociedad, y que  deben ser identificadas como tales. Me refiero a las doctrinas fundamentalistas y reconcentradas, incapaces de coexistir con otros sistemas de creencias. Sus seguidores deploran la diversidad y exigen mano libre para poner en marcha su sistema perfecto. El mundo tal y como es debe ser destruido, para que su pura visión pueda crecer y desarrollarse debidamente. Arraigada en las fantasías bíblicas de grandes inundaciones y fuegos místicos,esta lógica lleva ineludiblemente a la violencia. 
Las ideologías peligrosas son las que ansían esa tabla rasa imposible, que sólo puede alcanzarse  mediante algún tipo de cataclismo.
¿Cómo oponerse a semejante definición sin caer en el extremismo? Precisamente, lo más grave es cómo va a tratar el tema del socialismo: cita a un libro denominado "El libro negro del comunismo" el cual denuncia las atrocidades cometidas en nombre del comunismo. De esta forma, opta directamente por negar al socialismo, reduciéndolo sólo a expresiones concretas del comunismo en la URSS o China, como si todos los socialistas estuviesen de acuerdo con esas doctrinas y fuesen los no socialistas las únicas víctimas de sus atrocidades:
«¿Podemos decir que la ideología no tiene la culpa?»Por supuesto que no. Pero tampoco se puede deducir que todas las formas de comunismo sean intrínsecamente genocidas, corno se ha dicho con total desparpajo. Ciertamente fueron interpretaciones doctrinales y dictatoriales de la teoría comunista que despreciaban la pluralidad las que llevaron a las ejecuciones masivas de Stalin y a los campos de reeducación de Mao. La dictadura comunista está, como debe ser, por siempre empañada por esos experimentos en sociedades reales.
 Como podemos ver, no alude en ningún momento a cuáles son esas otras formas de comunismo, peor aún, habla siempre de la teoría comunista sin mencionar siquiera de cuál se trataba, si existían otras cuáles eran, etc. Es decir, la negación total de la existencia de cualquier alternativa socialista a las dictaduras de Stalin o Mao. Esta negación, en realidad, es necesaria ya que intenta darle sustento a su teoría de "capitalismo humanizado" como la única alternativa viable al neoliberalismo imperante. Lo hace más abiertamente en la página siguiente:
No estoy afirmando que todas las formas de la economía de mercado son violentas de por sí. Es perfectamente posible poseer una economía de mercado que no exija tamaña brutalidad ni pida un nivel tan prístino de ideología pura. Un mercado libre, con una oferta de productos determinada, puede coexistir con un sistema de sanidad pública, escolarización para todos y una gran porción de la economía —como por ejemplo una compañía petrolífera nacionalizada— en manos del Estado. También es posible pedirles a las empresas que paguen sueldos decentes, que respeten el derecho de los trabajadores a formar sindicatos, y solicitar a los gobiernos que actúen como agentes de redistribución de la riqueza mediante los impuestos y las subvenciones, con el fin de reducir al máximo las agudas desigualdades que caracterizan al Estado corporativista. 
Los mercados no tienen por qué ser fundamentalistas.
Aquí está condensado el manifiesto keynesiano. Los invito a remitirse al libro para descubrir la llamativa ausencia de citas que respalden sus dichos, algo que sí realiza sistemáticamente a lo largo de todo su libro. Como podrán comprobar, la última cita es la del libro de Stéphane Courtois sobre el comunismo. En este extracto, se resumen las mentiras más cabales del capitalismo, rematándolas con la frase final sobre los mercados. En nuestra Argentina "desarrollista" vemos cómo indefectiblemente el capital local se alía al extranjero para no ser devorado por éste e imponernos un ajuste al resto de la población que les permita seguir incrementando sus ganancias. La autora olvida mencionar que el capitalismo, cualquiera sea su versión, tiene como objetivo principal obtener el máximo beneficio con el menor costo, sin importar las consecuencias.

El tema será retomado nuevamente cuando intenta explicar el contexto que origina la doctrina del shock, el cual era precisamente la época del New Deal, en la página 89: 
 Desde la década de 1930 hasta principios de la de 1950 transcurrió un período de mucho «faire»: el ethos de manos a la obra del New Deal dio paso al esfuerzo bélico, se lanzaron programas públicos que ofrecieron los puestos de trabajo que tanta falta hacían y se diseñaron nuevos programas sociales para evitar que un número cada vez mayor de personas se pasara a la extrema izquierda. Fue una época en la que los pactos entre la izquierda y la derecha no se consideraban algo sucio, sino parte de lo que muchos veían como la noble misión de evitar un mundo —como Keynes le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt en 1933— en el que «ortodoxia y revolución» se vieran obligadas «a enfrentarse entre ellas».
Este breve fragmento realmente no tiene desperdicio. En el vemos expresiones cuasi poéticas, ¡que ella misma condena en los economistas de la escuela de Chicago! para referirse al período donde el gobierno rescató a las grandes empresas norteamericanas y luego aprovechó la inminente guerra para desarrollar la industria bélica, una de las claves para la recuperación económica. Así que de un tirón nos intenta hacer tragar lo bueno que fué la creación de la moderna industria bélica en pleno "Estado de Bienestar", la cual ahora se ve beneficiada por sus más acérrimos enemigos de la escuela de Chicago mediante las guerras en Afghanistán e Irak. Según la autora, la diferencia entre una "buena" industria de la guerra y una "mala" es su desarrollo o no por parte del Estado. Menuda pacifista nos resulta esta señora.

Pero esto no es nada comparado con lo que sigue. Lo resalté en negrita porque es de lo más destacable del libro fuera de su tema central. En este breve párrafo nos aclara quiénes fueron los creadores de los programas sociales (esos que tanto se cuestionan en la Argentina) y para qué fueron creados. Claramente, la intención no es siquiera ayudar a familias desprotegidas sino que, desde su propia creación, los planes sociales tienen el objetivo primordial de evitar "el pasaje a la extrema izquierda". ¿A qué hace referencia con extrema izquierda?

Al seguir leyendo encontramos una señal muy clara: "los pactos entre izquierda y derecha no se consideraban algo sucio" sino "como la noble misión" de evitar el enfrentamiento entre "ortodoxia y revolución". Esto no es más, señoras y señores, que la justificación de la entrega, por parte de los burócratas sindicalistas, de nuestros intereses a manos de los capitalistas. Por si hiciera falta, ya quedó demostrada en innumerables ocasiones la total falta de colaboración de cualquier capitalista para con los trabajadores, tal como ocurrió cuando se planteó el reparto de las ganancias a los trabajadores.

Esto en realidad oculta, bajo ese título de extrema izquierda, a la consciencia de clase, es decir, la posibilidad de identificarse como clase trabajadora y luchar por la toma del poder por parte de los mismos trabajadores. Así, la autora defiende estos modelos capitalistas planteados "desde arriba", o sea impuestos de la misma manera que el neoliberalismo, mediante un séquito de burócratas. ¿Les suena a algo parecido a lo que viene sucediendo en el país desde 2003?


En cuanto a lo concerniente a Sudamérica (la autora la menciona como el "Cono Sur", utilizando precisamente el término que utilizan los keynesianos)  Lo primero que es muy discutible es su concepto de desarrollismo, ya que engloba experiencias muy dispares tan sólo en la Argentina. Naomi mete en la misma bolsa a todo el gobierno de Perón (cuando hay excelentes estudios que muestran distintas tendencias político-económicas en el seno del mismo peronismo del 46 al 55), al de Illia y el de Frondizi (éste último de hecho es el único que se reconoce como desarrollista). Este sólo aspecto da para escribir varios libros, solamente quiero reflejar el "error conceptual", intencional o no, de señalar a esas distintas experiencias como si se tratasen de una sola. Lo único cierto es que ninguna modificó las bases del capitalismo. Cito la página 90:
En el mundo en vías de desarrollo se imponía una tendencia similar, más radical, que se conoció con el nombre de desarrollismo o de nacionalismo del Tercer Mundo. Los economistas desarrollistas afirmaban que sus países escaparían por fin de la pobreza si llevaban a cabo una estrategia de  industrialización orientada al interior en lugar de recurrir a la exportación de recursos naturales, cuyos precios cada vez eran más bajos, a Europa o América del Norte. Defendían reglamentar o incluso nacionalizar la explotación del petróleo, minerales y otras industrias claves, de modo que buena parte de los beneficios obtenidos sirvieran para financiar un proceso de desarrollo financiado por el gobierno.
De hecho, sigue alabando al viejo New Deal, ignorando por completo los desmanes causados por su principal componente económico: la industria bélica, tal como lo hace en la página 92:
Para los dirigentes de las multinacionales estadounidenses, que tenían que lidiar con un mundo en desarrollo cada vez más hostil y unos sindicatos cada vez más poderosos en casa, los años de crecimiento de la posguerra fueron una época inquietante. La economía crecía a buen ritmo, se
creó mucha riqueza, pero propietarios y accionistas se veían obligados a redistribuir gran parte de esa riqueza a través de los impuestos que gravaban a las empresas y de los salarios de los trabajadores. Era un arreglo con el que a todo el mundo le iba bien, pero un retorno a las reglas anteriores al New Deal podía hacer que a unos pocos les fuera mucho mejor.
De allí su total aberración para con Milton Friedman, cuya acción más despiadada no fue precisamente el desarrollo de políticas neoliberales en EEUU, que recién pudieron aplicarse a destajo a partir de 2001, sino ser el responsable ideológico e impulsor de las dictaduras genocidas latinoamericanas para imponer con sangre sus teorías neoliberales. Aquí transcribo su opinión sobre las teorías de Milton Friedman en lapágina 94: 
En resumen, abogaba de forma bastante descarada por el abandono del New Deal, aquella incómoda tregua entre el Estado, las empresas y los trabajadores que había impedido que se produjera una revolución popular tras la Gran Depresión. La contrarrevolución de la Escuela de Chicago pretendía que los trabajadores devolvieran las medidas de protección que habían ganado y que el Estado abandonara los servicios que ofrecía a sus ciudadanos para suavizar los cantos más afilados del mercado.
Nótese cómo insiste en el hecho que el New Deal evitó que se produjera una revolución popular y cómo la Escuela de Chicago representa la contrarrevolución, destacando nuevamente el carácter "centrista" del New Deal.

Por último, me llamó poderosamene la atención la ausencia en sus referencias del personaje más macabro con que contaron los "chicago boys" en la Argentina: Domingo Felipe Cavallo. Si bien Cavallo estudió en Harvard, fue un férreo defensor de la doctrina de los "chicago boys" e incluso los incluyó en el gobierno de Menem cuando fué su ministro de Economía, y ya ocupaba cargos importantes en el Banco Central en la época de la dictadura. Aquí reproduzco su cita de página 163:  
Mario I. Blejer fue el secretario de Finanzas de Argentina durante la dictadura. Recibió un doctorado en la Universidad de Chicago el año antes del golpe. Adolfo Diz, doctor por la Universidad de Chicago, fue presidente del Banco Central durante la dictadura. Fernando De Santibáñes, doctor por la Universidad de Chicago, trabajó en el Banco Central durante la dictadura. Ricardo López Murphy, máster por la Uniersidad de Chicago, fue director
nacional de la Oficina de Investigaciones Económicas y Análisis Fiscal en el Departamento del Tesoro del Ministerio de Finanzas (1974-1983 ). Muchos otros graduados de la Universidad de Chicago ocuparon posiciones económicas de
menor importancia en la dictadura como consultores y asesores.
Cabe destacar también su referencia respecto a las Madres de Plaza de Mayo, las cuales a raíz del apoyo incondicional por parte de Hebe de Bonafini al kirchnerismo, presentan grandes diferencias desde hace años. Aquí las muestra equívocamente como críticas frente al sistema, negando esas diferencias, en páginas 205 y206: 
Al terminar la dictadura, las Madres se convirtieron en uno de los grupos más críticos con el nuevo orden económico en Argentina y hoy en día lo siguen siendo.
Esto demuestra claramente el desconocimiento de la realidad argentina por parte de la autora. 
Por último, y para cerrar esta crítica,  transcribo la cita en página 214 sobre la violación y tortura en Argelia del libro "Djamila Boupacha"
Simone de Beauvoir, escribiendo sobre el mismo tema, se mostró de acuerdo: «Protestar en nombre de la moral contra "excesos" o "abusos" es un error que sugiere complicidad activa. No hay "abusos" o "excesos" aquí, simplemente un sistema que lo abarca todo».
 y la cita que realiza Marguerit de Feitlowitz en su libro "A Lexicon of Terror: Argentina and the Legacies of Torture" sobre Sergio Tomasella, secretario general de las Ligas Agrarias de la Argentina, secuestrado y torturado durante 5 años por la última dictadura militar:
«Los monopolios extranjeros nos imponen cosechas, nos imponen productos químicos que contaminan la tierra, nos imponen su tecnología y su ideología. Todo eso a través de la oligarquía que es dueña de la tierra y controla a los políticos. Pero debemos recordar que esa oligarquía está también controlada por esos mismos monopolios, por esos mismos Ford Motor, Monsanto o Philip Morris. Es la estructura lo que debemos cambiar. Eso es lo que he venido a denunciar. Eso es todo.»

Las mentiras del capitalismo: sobre el sufragio


Hablar sobre los engaños y mentiras que los capitalistas utilizan para seguir manteniendo en pié este sistema perverso es un tema harto extenso aunque apasionante, por cierto. No es mi intención aquí ejemplificar hasta el cansancio sore el tema, sino más bien tomar ciertas mentiras específicas y desenmascararlas, mostrando su carácter conservador y contrarevolucionario.
Muchas son concepciones que aparecen como inocentes, como si nada tuvieran que ver con el tema, pero como veremos están íntimamente relacionadas.

Nuestro primer error, antes que nada, es no tener en cuenta cuál es nuestro lugar dentro del entramado social. El sistema nos vende una imagen ficticia, en la cual pareciera que todos podemos alcanzar a adquirir cierto status social, ya sea a través del éxito, el dinero, el talento, etc. En realidad, nuestro lugar en este sistema viene dado por nuestra  posición social, claramente delimitada por nuestra situación socio-económica y (esta es la parte oculta) por nuestra relación con el capital. Así, quienes poseen algún capital y pueden hacer usufructo de él tienen cierto status en cuanto al beneficio que le reporte dicho capital, de allí que sean considerados capitalistas; por otro lado, quienes no poseen capital y ofrecen su fuerza de trabajo, más o menos especializada, tienen otro status, de allí que sean considerados trabajadores asalariados, obreros o proletarios. En esta época de inflación, estas diferencias se vuelven evidentes, ya que el modelo capitalista descarga la crisis directamente sobre los trabajadores, y como éstos dependen de un salario que debe actualizarse para no sufrir una pérdida de valor adquisitivo, las distintas patronales les actualizan de forma diferida y en menor proporción que la que debiera. Por otro lado, los capitalistas pueden reacomodarse ante la situación incrementando el valor de sus productos o, en el caso del Estado, subiendo impuestos o creando nuevos.

 La primer mentira que quiero destacar es aquella que nos venden los medios y que reproducimos a diario, cuando charlamos haciendo la cola para cobrar o pagar algún servicio, cuando vamos a hacer las compras, cuando nos juntamos con amigos, etc.
"Todo está mal", "todos son iguales", "todos roban", "siempre va a ser lo mismo", y un largo etcétera.
Frente a esto, que parece una reacción indignada personal, yo me pregunto: ¿realmente podemos generalizar y meter a todo el mundo en la misma bolsa? ¿quién nos da la autoridad para hacerlo? ¿conocemos realmente todas las alternativas? ¿participamos para cambiar algo o simplemente nos dedicamos a votar al que más nos guste?
Es cierto que hay razones de sobra como para tentarse con la generalización, con medios de comunicación mostrando una aberración tras otra. Pero también es cierto que esos medios no muestran miles de actividades que subyacen y que permanecen ocultas a nuestros ojos. Esta situación cada vez se ha ido agravando más, al punto tal que muchas personas ni siquiera saben lo que ocurre en su barrio. ¿Cuál es la participación social que tenemos para llegar a ese punto? Muchos trabajadores  se encuentran aún hoy como aislados, inmersos en una realidad cotidiana que los supera, con problemas en el trabajo, en su hogar, con las cuentas para llegar a fin de mes, y un sinnúmero de problemas más que los absorben. Vivimos cada vez más preocupados por problemas, hasta que llegamos al punto de vernos encerrados en ellos.
¿Cómo salir de esta situación? La única salida es mediante la participación colectiva. Es decir, por más redes sociales y por más tecnología que podamos tener a disposición, no servirá de mucho si no nos integramos con otras personas que compartan nuestros problemas, porque así tenemos más chances de resolverlos.
Ahora bien ¿cómo distinguir la paja del trigo? He ahí la gran cuestión. Desde este blog propugno por un gobierno de trabajadores, no de políticos que sólo buscan su beneficio personal o para su camarilla. Cuando te acercas a una organización, si realmente dice defender los derechos de los trabajadores, no puede defender o ser parte de las burocracias sindicales entreguistas, por más bello discurso que tengan sabrás que será una mascarada para seguir con la entrega. Ahí puedes hacer un buen uso de contactos personales, bibliografía o incluso en las redes sociales para conocer más sobre la organización. En general, podemos afirmar que los partidos tradicionales como el PJ y todos sus derivados peronistas (o que dicen serlo) UCR y todas sus derivaciones, el PRO, el kirchnerismo e inclusive partidos que tradicionalmente se consideran de izquierda como el Partido Socialista o el Partido Comunista (sólo por mencionar dos ejemplos) son representantes si no de la burocracia sindical, directamente de la patronal e incluso de interes multinacionales que vienen a hacer negocio a costa de la destrucción de nuestros recursos.
Por otro lado, por mi propia experiencia creo que la participación sindical sin una organización expresada en un partido, está condenada a caer, tarde o temprano. Es un tema que retomaré posteriormente, pero un excelente ejemplo son las asambleas barriales, las cuales una vez resuelto (aunque sea en parte) el problema se disuelven, teniendo que comenzar otra vez al surgir nuevamente un problema.

Además, en estos comentarios se nota una característica todavía presente relacionada con la falta de participación: el no te metas, que lo haga otro, que lo hagan los que saben. ¡La verdad es que nadie tiene la varita mágica, nadie tiene la solución a nuestros problemas! Nadie puede conocernos mejor que nosotros mismos. Pero en un acto de total cobardía y conformismo, preferimos dejar que otro decida por nosotros qué comer, qué vestir, a dónde ir, a quién votar, etc. Nótese cuánta gente está sumida en este problema. Que es cierto que los políticos de turno harán lo suyo sin importarles qué pensemos, es cierto. Pero también es cierto que si nos manifestamos y les damos pelea más de una vez le conseguimos torcer el brazo. Ahora bien, a esos políticos los ponemos nosotros ahí mediante el voto y eso sí que es nuestra responsabilidad. En vez de quejarnos tanto de lo que DESPUÉS hacen, ¿POR QUÉ NO NOS TOMAMOS LA MOLESTIA DE VER QUIÉNES SON LOS CANDIDATOS REALMENTE Y CUÁL ES SU PROGRAMA?

"Voto al que vaya a ganar o al menos tenga chances de pelear por ello", "A mí me gusta tal o cual candidato...", "Voto al partido tal", "Las propuestas de este candidato son mejores", "Mira lo que dice tal candidato", "¡Si me siguen explotando igual, esté quién esté!"

Acá me voy a detener en una cuestión que, una vez entendida es muy simple, pero que es increíble cómo gran cantidad de trabajadores caen en estas trampas. Cuando llegan las épocas de elecciones, muchos trabajadores, al igual que muchos ciudadanos, se encuentran con el problema de ir a votar. En las frases anteriores hay diferentes visiones, desde quienes no tienen mayor idea y se fijan en el candidato, pasando por quienes se fijan en lo que propone cada uno e incluso quien directamente manifiesta todo su odio y pretende descargarlo no yendo a votar.
Primero tomo este último ejemplo: si no vas a votar, al igual que si anulas el voto o votas en blanco, vas a favorecer al que gane, a menos que realmente muchísimas personas hagan lo mismo. La realidad nos muestra que en los últimos diez años el porcentaje de voto nulo es bajísimo, e incluso el porcentaje de personas que no votan disminuyó (no me crean, averígüenlo) además que el hecho por sí sólo de no votar no genera nada beneficioso para los trabajadores, a quienes quizás una movilización o una huelga con consignas claras les sería mucho más provechoso. Sin embargo, vamos a ver que los demás casos son, incluso, mucho peores.

Hay muchos que históricamente han votado al peronismo y hoy pretenden buscar un candidato que se asemeje a esa propuesta. Lo mismo sucedía antes con el radicalismo. Con el derrumbe del kirchnerismo a partir de su entrega a los grandes capitales, queda develada la gran mentira de toda ese espectro que se autoproclama "peronista". Al igual que el radicalismo (que de radical sólo tiene el nombre) y demás expresiones "moderadas" o de "centro" como suelen presentarse en los medios, no son más que otro partido abocado a sostener este sistema capitalista. ¿Cuál es la salida? La de los propios trabajadores, los cuales hoy se despegan de los burócratas sindicales que lo único que han hecho es llenarse los bolsillos frenando cualquier protesta, cualquier avance para los trabajadores. La de la izquierda, la cual ha manifestado un fenomenal crecimiento producto justamente de ese acercamiento, de esa fusión con los trabajadores. Más allá de las discusiones y grandes diferencias, hoy nos encontramos con una izquierda fortalecida no sólo en cuanto al FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores) sino en todas las demás expresiones no parlamentarias, incluida la sindical a partir de la recuperación de numerosos sindicatos, así como también las distintas expresiones frente a los atropellos del capital contra el medio ambiente y las tribus originarias. Esto es lo que no nos muestran los grandes medios, lo que silencian ya que de hacerlo, perjudicarían a sus propios dueños capitalistas.


Al que plantea que vota a un candidato por lo que dice o por sus propuestas, les doy un aviso: ¿En qué contexto y en qué marco ocurren esas propuestas? ¿Hay un programa que explicite realmente estas cuestiones? Para ejemplificar, basta ver lo que pasa con la ley de medios, la cual en la práctica solicita la entrega de $100.000 para poder pedir una licencia. ¿Dónde está garantizada la libertad de expresión con esa reglamentación? Entonces, así aplicada es letra muerta, ya que los únicos beneficiados van a ser aquellos designados por el gobierno, afines a sus intereses. Lamentable, ¿no?

Aún más lamentable es la actitud de quienes "les gusta tal candidato". Les cuento un caso increíble: una compañera docente, hija de trabajadores (típico peronistas, incluso) que me hablaba de la necesidad de "gente con más clase, otro nivel de gente" y que por eso lo votaba a Macri. Todos sabemos que este personaje es un burgués fiel representante de su clase al que jamás le va a interesar defender los intereses de los trabajadores, ya que él mismo es un patrón y no tiene idea de lo que es ser un trabajador, ¿Cómo puede ser que alguien de la clase trabajadora tenga esa perspectiva tan sumisa?



Lo peor de todo es cuando te plantean que "votan al que tiene chances". Antes que nada, quiero manifestar el absurdo de quienes actúan de esta manera. Creen que el hecho de haberlos votado les da derecho después de reclamarles cuando se manden las suyas. ¡Nada más ingenuo! Imagínense que un grupo de gente arma un partido y trata de convencer a todos que va a ganar. ¿Quién puede asegurarte eso? Ya ha pasado antes, en el '99 las encuestas la daban ganadora a Fernández Meijide y después resultó derrotada en la provincia de Buenos Aires. Pero voy más allá de eso. ¿Acaso las votaciones son una competencia para ver quién gana? Esa es la visión que nos metió el sistema capitalista, competitivo, individualista, conservador. Así se asegura que ganen mas o menos siempre los mismos sin que nada cambie de fondo. En mi caso, esto siempre lo tuve claro, aún cuando me equivoqué largamente votando a un partido del sistema, pero es sorprendente quienes aún actúan bajo una lógica tan ingenua.